miércoles, 17 de febrero de 2010

Diego Urdiales.


Me imagino al ganadero diciendo:
¨Echale una becerrita de esas que meten la carita bien abajo a Diego¨
Y Diego, acostumbrado a ello , le deja la ¨patapalante¨ e intenta darle un pase de esos buenos, aunque de becerrita y de carita abajo, no veamos nada.
Ahora que el animal cumpla o no, eso ya es otra cosa.
Supongo que el matador, se las tendrá que ver esta temporada, ante regalitos como este.
Cuando veo esta foto me pregunto si estos hombres, tienen que tragar saliva hasta en los tentaderos.
Vale si, puedo ser pesado, pero Diego es mucho Diego y espero tanto de él, que me tiene la cabeza dando vueltas.

3 comentarios:

Luis Domínguez Barco dijo...

No eres para nada pesado, el que de verdad es pesado es Diego Urdiales, que se ha empeñado en ser una gran figura y lo va a conseguir pese a lo mal que lo tratan las empresas. Por cierto mi cabeza también anda en órbita.

Oscar dijo...

Hay un dicho en futbol : "Se juega como se entrena".

Yo sería incapaz de ponerme delante de una erala... menos delante de esa "becerrita", pero imagino que cuando te tienes que poner delante de una cuatreño o un cinqueño con toda la barba en Madrid o Pamplona no te queda más remedio que entrenar y poder con este tipo de animales.

Anónimo dijo...

Afortunadamente, es un torero que está empezando a entrar en la cabeza de muchos aficionados y, lo que es más importante, de cada vez más empresarios y plazas. Es lo que yo llamaría un “torero completo”, capaz de lidiar con cualquier tipo de encaste y de practicar ese toreo profundo y estético ante esos otros toros más facilones que meten bien la cara, enganchándolos adelante y llevándolos toreados hasta bien atrás. A eso debemos unirle que cada vez entiende mejor a los toros y que es un torero que da la cara todas las tardes. Lástima que le falte pegar ese puñetazo encima de la mesa y salir por la puerta grande de Madrid para elevar su status, no ante la afición que le conoce, sino ante ese otro público para los que les es desconocido.
Durante años, por el ostracismo al que ha sido sometido por las empresas, nos hemos estado perdiendo un torero que espero que vaya a más.

¡Animo Diego!

J.Carlos