jueves, 7 de enero de 2010

Un cárdeno.


Cada vez que me encuentro algo así, me quedo sin palabras.
¿Se puede decir algo ante tan bello animal?
Yo prefiero permanecer en silencio e incluso pensar porque hay toreros que no quieren enfrentarse a todo lo que ¨huela¨ a cárdeno.
¿Que mejor medicina que el silencio o la indiferencia en según que casos verdad?
En la foto...UN TORO!
Tomada del blog http://veterinariostaurinos.blogspot.com.

7 comentarios:

SANCHEZ-LOPEZ dijo...

Un TORO, de Adolfo Martín, ¿no?
Iván, permitemé que te haga aquí, y después de lo que dices, una pregunta: ¿acaso no son los toreros responsables en gran parte de la reducción de encastes y el más que probable monoencastamiento de la cabaña brava?

Iván dijo...

Por supuesto Vicente.
Lo que pasa que ultimamente cuando digo eso, me salen enemigos por todas partes.
Será que las verdades ofenden.

Antonio Díaz dijo...

Ofenden y duelen. Es tremendo que Nuñez del Cuvillo tenga vendidas 22 corridas (y seguramente le falten) y que ganaderías con veinte toros en la camada no puedan meterlos ni en plazas de tercera. Es una realidad que muchos no quieren aceptar. La principal razón de la desaparición de encastes son los matadores, después el público, que se lo permitimos.

Por cierto, en blogspost tendrían que inventar una lista de ofendidos, que se pudiera poner debajo de la de seguidores. Fijo que se llenaría más la primera.

Saludos

PD: He suprimido un comentario anterior en el que había cometido una errata.

Anónimo dijo...

La Verdad sólo puede ofender a los que Mienten.
Iván, no hay nada más hermoso y revolucionario que decir la verdad; como tú haces siempre.
Sabes que pasa?? Que para mí, el que no se enfrente a esa belleza que has puesto, no es Torero, es otra cosa…Y lo siento
Gloria

Iván dijo...

Lo se Gloria, lo se Antonio, pero me parece lamentable que por defender algo se me envíen privados con amenazas y lo mejor de todo es que no dan la cara, cuando yo creo que no hago mal a nadie por decir lo que pienso.
Eso si, tú sabes Gloria, que yo me mantengo!!!
Antonio, MUY GRANDE!!!

pacomc dijo...

Muy bonitos y muy bellos los cárdenos, pero en los encastes que predominan se añade a su bella capa, la bravura, la casta, genio, y esas cualidades especialmente a las "figuras" les molestan ¿porqué será?

Por cierto, muchas gracias por tu información, la tendré en cuenta. Tienes razón en lo de la librería me parece que los reyes cargarón allí.

Gracias y un saludo.

Anónimo dijo...

Pues nada, dejemos a los taurinos que sigan con sus ideas y aburriendo al personal con el monoencaste. Lo malo de todo esto es que la gente se aburre, no va a las plazas y el empresario tiene que reducir el número de festejos, la consecuencia directa de todo esto es que se quedan muchos toros en el campo, desaparecen ganaderías y los toreros ganan menos dinero. En resumen, la Fiesta se va encogiendo y los antis se van agrandando cada vez más. Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, me temo que el taurinismo está actuando con una ceguera galopante ante lo que se nos viene encima y que no es otra cosa que la desaparición de la Fiesta.
En todas las épocas se ha dulcificado el toro, que lo hicieran a principios del siglo XX tenía su lógica, se trataba de “sacrificar” parte de esa fiereza natural del toro para permitir un mayor lucimiento artístico del torero pero sin dejar de tener presente el ingrediente principal de la fiesta taurina, la emoción, emoción que sólo son capaces de provocar unos animales encastados a los que había que aguantar y dominar, como paso previo e imprescindible, antes de poderles sacar esa contrapartida artística porque, de lo contrario, se ponían imposibles.
Empecemos el 2010 con un brindis para todos aquellos toreros y novilleros que siguen lidiando estos toros. Eso sí que es ecologismo, permitir que no desaparezca una especie en peligro de extinción. Y las figuras que se queden con su monoencaste, tal como está la cosa no me gustaría verlos delante de santacolomas, albaserradas o saltillos porque cada vez que se ponen delante no salen igual que de costumbre y eso me hace desconfiar. A buen entendedor…

J.Carlos